miércoles, 22 de marzo de 2017

Lo Caduco de la hoja fresca

Apoyo mi palabra en la columna vertebral de un tronco sin espalda,
de una mujer que pierde su forma humana 
en el parque natural ella misma se abraza.
Sus raíces son ramas volcadas, su abanico... 
¡abierto!
¡Se alegra su alfombra de muerte amarilla!
Y se desparrama.

La Primavera

La semilla en el tópico también germina. Pero qué hace el germen, ¿ser semilla?
Por el tronco del hombre se desliza la vida. 
Nadie muere de placer -permite que te lo diga.
Consiente la verdad de la mentira. ¿Lo harás?
Yo manifiesto donde he estado.
¿Dónde he estado?
Ahora el sol alumbra su reflejo en la arena del desierto, sobre tu piel de agua y sobre tu sexo.
La punta de la rama, lo ancho de la palma y el jardín.
El jardín de la palma, lo ancho de la rama y la punta.

El Centro

Este centro explota. Aún creo que esto explota.
Se expande la materia onírica, se condensa en baja frecuencia y, después, materializa.
Y explota.

Una mañana todo habrá.
Nadie tendrá cerillas cuando los armarios estén llenos de velas.
Los mares parecen revueltos calientes de mezcla.
Las cucarachas comerán bibliotecas.
El futuro está en el reloj de tu mesa. Ninguna mujer llegará de nuevo a ser anciana después de los treinta.
Los hombres superarán las barreras en cápsulas nuevas. Deja que el censo descienda.
Cambiará nuestro medidor del tiempo y no habrá nada en las despensas.