miércoles, 5 de agosto de 2015

Amnesia Nacional

Con un pico de palabras y una pala en mi mano silenciosa, camino hacia la espesura de tu tronco arábigo. Vengo a donde reposa tu memoria. Excavo bajo tu sevillana sombra y me siento después, con los pies colgando sobre la fosa, bebiendo café. Mi propósito es presente y a recitar traigo este amor a destiempo. Lo que queda de ti no son sólo tus restos. ¡Vive, Juan Montero! Que a la pasión de tu abrazo se me calienta la mujer fusilada... ¡y en el plexo de mi pecho siento que me matan!