sábado, 8 de agosto de 2015

El sueño de Hamlet

Con la misma claridad con que no me veo en los espejos, agradezco la opción que me niegas: rechazar la invitación a tu boda.  Al rugido del león lo contienen hoy mis huesos y ya no diré mi amor por ti cuando lo siento abierto. En mi centro solar hay un ánimo lento, un verano partido, una media papaya, un otoño sin ti y cuanto me queda de cierto. Se celebrará una fiesta al aire libre de una jaula y, cuando aparezcan los cómicos, una mano horrible tirará de mis alas. Presta mucha atención porque se abrirán las ventanas para que por todas ellas me vaya. ¡Pero antes saltaré por sillas vacías, sobre hoyos de una arena donde arrojas calabazas! Me quedaré donde estoy, donde siembro pipas de la estéril playa. Los niños corren despacio y van pisando las cáscaras.